Winding road through rocky terrain toward a glowing city at sunset

Evita el camino de la deriva

El espejismo de la meta: Por qué tu proceso es tu única salvación frente al caos diario

🤔 ¿Mañana de Diseño o Mañana de Deriva?

Llegas a la oficina. Tienes tu taza de café, tu lista de tareas impecable y un objetivo claro para hoy. Pero son las 10:15 de la mañana y tu plan ya ha saltado por los aires. Un correo «urgente», una caída del sistema, una reunión no planificada o ese compañero que necesita «solo cinco minutitos».

¿Cuántas veces has cerrado el ordenador sintiendo que no has avanzado nada hacia tu gran objetivo? Sé sincero ✋. Nos frustramos porque pasamos el día apagando fuegos en lugar de construir la catedral. 🔥🔥

¿Por qué nos pasa esto?: Porque vivimos sin un mapa 🗺️

Vivimos obsesionados con la línea de meta. Nos han vendido que visualizar el éxito es suficiente. Pero aquí hay una trampa brutal: cuando tu motivación depende únicamente del objetivo final, cualquier interrupción diaria se percibe como un fracaso inmenso.

Mirar fijamente al objetivo situado en la cima de la montaña hace que tropecemos con cada piedra del camino. Esas piedras son los imprevistos, la burocracia, las interrupciones constantes. Si tu sistema no está preparado para el ruido, el estrés te devora. El objetivo se vuelve un generador de ansiedad, no un motor.

La Solución: El Camino del Diseño 🎁

Necesitamos un cambio radical de perspectiva. La meta debe ser únicamente tu brújula para saber hacia dónde caminas, pero tu verdadera obsesión tiene que ser el proceso.

Aquí es donde la filosofía estoica y los principios Ágiles se dan la mano:

  1. Abraza el caos (Dicotomía del control): Tú no controlas si hoy te van a convocar a una reunión vacía o si un proyecto urgente se va a cruzar en tu camino. Lo que sí controlas es tu sistema para gestionarlo.
  2. Diseña con amortiguadores( Una WaitList o Bandeja de espera …): Un proceso robusto no es un horario rígido minuto a minuto, eso es fragilidad pura. Un proceso Lean asume que habrá imprevistos. Deja espacios en blanco. Si tu agenda está al 100% de capacidad, el primer imprevisto generará un cuello de botella monumental.
  3. Dibuja tu flujo (Un Tablero Kanban o el Visual Thinking): Coge papel y rotulador. Dibuja cómo entra una interrupción en tu día. ¿Va directa a tu cerebro interrumpiendo tu foco? ¿O tienes una «bandeja de entrada» mental y temporal donde aparcarla hasta que termines tu bloque de trabajo actual?

Cuando te centras en ejecutar tu proceso, el éxito a largo plazo es simplemente una consecuencia inevitable. Si el sistema es bueno, absorbe el impacto, recalcula y sigue avanzando.

Al final del Camino del Diseño, te espera el tesoro 🪎

No dejes que los imprevistos secuestren tu día. Te propongo un reto visual para esta semana: dibuja en un folio tu flujo de trabajo actual e identifica por dónde se te cuelan los «ladrones de tiempo». ¿Qué pequeño dique de contención puedes construir hoy mismo?

Al final del Camino del Diseño, te espera el tesoro. No es un cofre lleno de monedas de oro, es algo mucho más valioso:un cofre abierto que contiene una LISTA DE TAREAS ORGANIZADA Y CUMPLIDA.

El camino del diseño
El camino del diseño

Te leo en comentarios 👇.

Y recuerda, pase lo que pase hoy en la oficina… Don’t Give up!

Caminar a diario

Caminar a diario

Caminar a diario: cómo he construido un hábito sostenible y compatible con mi trabajo y el mal tiempo.

El trabajo del conocimiento y la tecnología tiene una trampa: «la silla». Podemos pasar horas concentrados frente a una pantalla resolviendo un problema, pero nuestro cuerpo termina pagando la factura del sedentarismo.

Hace tiempo decidí que caminar no era algo ni negociable ni opcional para «si quedaba tiempo», sino una parte clave de mi salud física y mental. Sin embargo, he aprendido que integrar un hábito constante cuando tienes responsabilidades laborales y personales no siempre es fácil. No existen los días perfectos, pero sí los sistemas flexibles.

Hoy quiero compartir cómo la ciencia respalda este hábito, cómo lo he integrado en mi día a día y qué trucos utilizo cuando las circunstancias (o el clima) no acompañan.

Lo que dice la ciencia: Rompiendo el mito de los 10.000 pasos 👣

Durante años se nos ha dicho que debemos dar 10.000 pasos al día. Curiosamente, esa cifra no surgió de un laboratorio, sino de una campaña publicitaria japonesa de los años 60.

La evidencia científica reciente es mucho más realista:

  • El punto dulce de los beneficios: Un estudio coordinado por la Universidad de Granada y publicado en el Journal of the American College of Cardiology (2023) demostró que los mayores beneficios para reducir el riesgo de mortalidad cardiovascular se alcanzan entre los 7.000 y 8.000 pasos diarios (unos 6 km).
  • El impacto inicial: Pasar de ser sedentario (menos de 3.000 pasos) a alcanzar los 4.000–5.000 pasos ya reduce drásticamente el riesgo de mortalidad por todas las causas.
  • Salud cognitiva: Caminar despeja la mente, reduce el cortisol (estrés) y fomenta el pensamiento divergente. Muchas de las mejores soluciones a problemas técnicos se me han ocurrido caminando, no mirando fijamente el monitor.

Mi estrategia: Dos patrones según la rutina y el tiempo 🗺️

Para que un hábito perdure no hay que buscar la perfección, sino la adaptación. En mi caso, he diferenciado claramente la estrategia según dos variables: el calendario y la meteorología.

Según el calendario: Laboral vs. Festivo 📆

  • Días de trabajo: A mitad de la jornada aprovecho para hacer una pequeña siesta o descanso para recargar energías. Tras finalizar el trabajo, la caminata no es lo primero que hago: dedico la primera parte del tiempo personal a otros hábitos como la autoformación o el aprendizaje, seguido de una cena ligera con suficiente margen antes de ir a dormir. La caminata principal la realizo hacia el final del día.Sin embargo, cuando empeore el tiempo en invierno probablemente invierta este orden, caminando antes para dejar la formación para la noche.
  • Fines de semana y vacaciones: La flexibilidad me permite dividir la actividad en dos bloques: un paseo a primera hora de la mañana para activar el día y otro al final de la tarde.

Además, he aplicado una regla sencilla: aprovechar cualquier oportunidad de desplazamiento. Si puedo ir a un sitio caminando en lugar de coger el transporte o el coche, lo hago. Esos kilómetros «invisibles» suman mucho a lo largo de los días.

Según el clima: Adaptación al medio 🌦️

  • Días de buen tiempo: Salir al aire libre es directo, y fácil.
  • Días de lluvia o mal tiempo: Aquí es donde he tenido que ponerle imaginación cuando el clima no acompaña: desde dar un paseo largo por un gran centro comercial hasta completar pasos caminando por casa. Aunque en casa la velocidad (y por tanto la intensidad cardiovascular) baja bastante, en cualquier caso sigue siendo infinitamente mejor que quedarse sentado.

Productividad y autocuidado durante la marcha 📚

He logrado que caminar no sea un tiempo «perdido». De hecho, se ha convertido en uno de mis momentos preferidos de aprendizaje y entretenimiento:

  • Pódcasts y lectura: Dependiendo del día, aprovecho para ponerme al día con pódcasts interesantes o, como ya me he habituado a hacerlo con naturalidad, voy leyendo mientras camino a un ritmo tranquilo por zonas seguras.
  • Cuidar las articulaciones y el calzado adecuado: No voy a negar que en ocasiones me han surgido pequeñas molestias articulares. Para mí, un punto de inflexión fundamental ha sido cuidar mucho la calidad del calzado y acudir al médico para conseguir unas buenas plantillas personalizadas adaptadas a mi pisada. Antes, las molestias me impedían hacer largas caminatas, pero desde que utilizo las plantillas he conseguido afrontarlas sin ningún problema, siempre escuchando al cuerpo y autorregulando el ritmo si pide descanso.
Caminar a diario
Caminar a diario

Conclusión: El mejor hábito es el que se cumple 🎯

No he necesitado equipamiento caro, ni apuntarme a un gimnasio, ni disponer de dos horas libres seguidas. Caminar se ha consolidado como una de las herramientas de salud y claridad mental más potentes que he incorporado en mi vida.

Al final, la clave no ha sido obsesionarme con una cifra concreta de pasos, sino construir una inercia diaria y adaptar el hábito a mi vida, y no mi vida al hábito.

¿Y tú? ¿Cómo gestionas el sedentarismo en tu día a día? ¿Tienes un plan B para los días de lluvia? Me encantará leerte en los comentarios.

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El poder de un cuaderno de verano

El poder de un cuaderno de verano: Por qué dibujar tus vacaciones fortalece tus recuerdos

En un tiempo que ya casi me parece prehistórico, recuerdo que uno de los grandes rituales antes de ir de vacaciones era comprar carretes para la cámara de fotos. Como teníamos un límite de disparos, seleccionábamos con mucho cuidado dónde y cuándo tomar las fotos, era un recurso escaso y, por tanto, valioso. Hasta la vuelta a casa, tras pasar por la tienda de revelado, no sabíamos cuántas de esas tomas eran buenas y cuáles no, todo era una sorpresa. Esas fotografías acababan en álbumes familiares y sentarnos juntos a revisarlas para echar unas risas era toda una tradición. En aquellos años, los recuerdos permanecían ahí, físicamente a nuestro alcance, como verdaderos tesoros.

Luego llegó la fotografía digital y, más tarde, los móviles. Disparar decenas o cientos de fotos dejó de ser un problema y ya no requiere revelado. Las imágenes están siempre a nuestro alcance en nuestros dispositivos o copiadas en la nube de turno. Sin embargo, esta abundancia infinita implica que cada toma pierde su valor. Rara vez volvemos a mirarlas o a revivir esos momentos. Además, el ritual familiar se ha vuelto meramente personal: cada uno gestiona su propia base de fotografías, perdiendo en gran medida ese vínculo compartido.

Está claro que volver a las cámaras analógicas no tiene sentido, pero algo tenemos que hacer para que nuestros recuerdos vuelvan a ser memorables. Al ser «gratis» disparar, no tenemos problema en fotografiar compulsivamente casi cualquier cosa o evento. Llegamos al absurdo de primar la captura de la foto por encima de disfrutar del propio espectáculo, desconectándonos del momento presente.

Recuperar el valor de las experiencias
Recuperar el valor de las experiencias

Recuperar el cuaderno de verano

Ahora bien, como Visual Thinker plenamente consciente de esta era de saturación digital, propongo un complemento: recuperar la libreta y el rotulador. Y no hace falta un gran despliegue de material para esto, la verdad es que con un marcador negro y una pequeña libreta formato A6, de esas que caben en cualquier bolsillo, es más que suficiente. La idea es explicar cómo el acto de «sketchnotear» una escena de tus vacaciones (un paisaje, un café, una anécdota) te obliga a detenerte, observar y procesar la información profundamente. Esta pausa intencionada crea huellas de memoria mucho más fuertes y duraderas que simplemente hacer un clic automático en una pantalla.

Llevar un registro visual en esa pequeña libreta me parece una idea excelente de consolidación. Nos sirve al mismo tiempo de mini diario y planificador, ayudándonos no solo a asimilar experiencias pasadas, sino también a diseñarlas por anticipado. Nos permite registrar, más allá de la memoria lógica, lo que hemos sentido y vivido, extrayendo el verdadero jugo de la experiencia.

Y más allá del ejercicio individual, me encantaría que encontrásemos la forma de recuperar también aquel viejo ritual de sentarnos juntos a revisar los recuerdos. Es evidente que para esto el pequeño cuaderno personal se queda corto, aunque sí que podemos usar nuestros bocetos como el «storyboard» o guion para una velada de historias. Podemos proyectar en la televisión una selección muy minimalista y estricta de fotografías (quizá solo diez de todo el viaje) y, con nuestra libreta A6 en la mano, contar la historia que no sale en la pantalla: la anécdota, el detalle curioso o lo que estábamos sintiendo. Incluso junto a nuestros hijos podemos desplegar un papel grande en el salón, tomar algo en familia y usar esos dibujos como origen para que los niños añadan sus propios recuerdos con sus propios dibujos, creando un mapa visual compartido de las vacaciones.

Estas libretas tienen una profundidad inmensa. Nos ayudan a fijar el recuerdo porque dibujar la información mejora la memoria de forma mucho más efectiva que escribirla o visualizarla pasivamente, gracias a la potente integración de nuestros procesos motores, semánticos y visuales.

Y esto no es solo una intuición, lo respaldo con el siguiente paper científico: The drawing effect: Evidence for reliable and robust memory benefits in free recall (Wammes, J. D., Meade, M. E., & Fernandes, M. A., 2016).

Cómo Funcionan las Cosas

El mapa del tesoro. Cuando aprendí a ver lo complejo

Hace un par de días os hablaba de aquel viejo juego, el Electro-L, y de cómo encendió la primera chispa de mi vocación por la ingeniería y los sistemas. Aquella pila de petaca me enseñó qué quería hacer: trastear con la tecnología para entender cómo funcionan las cosas.

Pero hoy quiero dar un paso más en este viaje por el retrovisor. Porque si el Electro-L me dio el destino, hubo otra reliquia en mi estantería que me entregó el método.

Y precisamente, hablo de un libro que curiosamente tiene por título «Cómo funcionan las cosas» de David Macaulay. Podéis ver su maravillosa portada en la siguiente imagen.

Cómo Funcionan las Cosas
Cómo Funcionan las Cosas

📖 Más que un manual, una revelación visual

Solo ver esa cubierta, con el título construido a base de palancas, engranajes, imanes y poleas, ya me trae a la memoria innumerables recuerdos. Pasé horas enteras sumergido en sus páginas, completamente maravillado. Sin embargo, ahora soy consciente de que lo que me atrapó no fue solo la tecnología que describía (desde un simple sacacorchos hasta un rayo láser o un ordenador). Fue, por encima de todo, la forma en que lo hacía. Utilizando sin ninguna duda el pensamiento visual.

David Macaulay no se limitaba a soltar descripciones técnicas complejas. Él dibujaba las entrañas del mundo. Despiezaba máquinas complejas a través de sus dibujos, apoyándose en un humor inteligente (imposible olvidar a aquellos mamuts lanudos) y en una claridad espacial que hacía que lo imposible pareciera evidente.

Ahora veo que fue exactamente ahí donde germinó algo mucho más profundo que mi afición por la tecnología pura y dura: nació mi identidad como Visual Thinker.

Conectando los puntos - II - Usando papel negro y mis nuevos lapiceros especiales ;)
Conectando los puntos – II – Usando papel negro y mis nuevos lapiceros especiales 😉

🖍️ El superpoder de dibujar para entender

Si lo pienso bien, mi pasión por el pensamiento visual, los mapas mentales y el sketchnoting bebe directamente de la tinta de aquellas páginas. Aquel libro me grabó a fuego una serie de principios que sigo utilizando hoy en día:

  • Lo complejo no tiene por qué ser complicado: Si puedes dibujarlo, puedes entenderlo.
  • El flujo lo es todo: Igual que un buen diagrama muestra el viaje de la fuerza de un engranaje a otro, hoy trazo el flujo de la información para dar sentido al caos.
  • La claridad es un acto de empatía: Explicar algo de forma visual es invitar a los demás a entrar y comprender tu mundo de un solo vistazo.

En mi trabajo y sobre todo en mis inquietudes personales, ya sea con arquitecturas de sistemas, ciberseguridad, optimizando procesos, preparando un taller o estudiando cualquier tema que me interese, mi herramienta principal es recurrir a un rotulador o a mi iPad para dibujar y comprender los conceptos.  Visualizar el problema desglosándolo en sus componentes es el método más eficaz y directo para identificar el punto de partida para su comprensión.

🏛️ Ver las cosas por lo que realmente son

Marco Aurelio, en sus Meditaciones, nos aconsejaba observar las cosas y desgranarlas en sus elementos básicos para comprender su verdadera naturaleza, despojándolas de todo el adorno superficial. En el fondo, eso es exactamente lo que hace el pensamiento visual. Nos quita el «ruido» de encima y nos deja a solas con la esencia estructural de la realidad.

Ese libro no solo me enseñó cómo funcionaban las cosas, me enseñó a ver las tripas de los problemas. Transformó a un joven curioso en alguien que necesita estructurar el mundo visualmente para darle sentido, conectando ideas de la misma manera que encajan los engranajes de un reloj.

No importan los años que pasen ni lo mucho que avance la digitalización, la herramienta más poderosa para descifrar la complejidad de nuestro entorno sigue siendo nuestra capacidad de plasmarla, trazo a trazo, frente a nuestros ojos.

¡Don’t Give up!

Metal funnel collecting cascading streams of binary code zeros and ones in laboratory

El embudo de los datos

El embudo del datos: Por qué no necesitas más KPIs, sino más sabiduría.

En el día a día al frente de la tecnología, los sistemas y la ciberseguridad, la cantidad de logs, alertas y cuadros de mando que cruzamos puede ser absolutamente abrumadora. Nos enfrentamos a una verdadera infoxicación, donde el exceso de números amenaza con paralizar nuestras decisiones. A menudo, caemos en la trampa de creer que entregar un Excel con todos los datos te hace un buen profesional. Pero la realidad es otra: los datos crudos no sirven para liderar.

El verdadero reto no es acumular métricas, sino destilarlas, extraer conclusiones y planes de acción. Para ello, necesitamos aplicar un filtro riguroso, muy alineado con la práctica estoica de separar el ruido externo de aquello que realmente podemos controlar y accionar. Al igual que en la optimización de procesos industriales, donde eliminamos los desperdicios para asegurar el flujo de valor, en la comunicación tecnológica debemos transformar el volumen en significado. Y para ello debemos de pasar por tres pasos fundamentales: categorización, secuenciar por dependencia, y finalmente priorizar.

Aquí es donde el Pensamiento Visual y el modelo DIKW (Data, Information, Knowledge, Wisdom) se dan la mano para crear el embudo de los datos:

1️⃣ Datos (Mucho ruido)

Son los unos y ceros, los logs sueltos, las latencias brutas. No tienen contexto.

2️⃣ Información (Añadimos el contexto)

Agrupamos y categorizamos esos datos. Por ejemplo, encontramos hallazgos del estilo «El servidor web ha tenido 500 picos de latencia hoy».

3️⃣ Conocimiento (Buscamos patrones, ordenamos y secuenciamos)

Visualizamos la tendencia. Por ejemplo: «Los picos ocurren siempre a las 10:00 AM durante el pico de transacciones comerciales». Ordenamos y secuenciamos las tareas de un proceso por dependencia.

4️⃣ Sabiduría (Decidimos la acción principal)

La acción clara. «Necesitamos escalar nuestra infraestructura en la nube dinámicamente antes de las 10:00 AM para no perder ventas». La priorización nos ayuda a determinar la principal acción y ahí es donde debemos poner nuestra focalización de recursos.

El embudo de los datos
El embudo de los datos

Como líderes visuales, nuestro trabajo no puede quedarse en volcar la base de datos sobre la mesa de nuestros usuarios. Nuestro trabajo es construir y mostrar este embudo, y entregar sabiduría, no números.