La chispa que encendió mi pasión
🔋 La chispa que lo encendió todo: ¿Cuál es el origen de tu pasión?
¿Te has parado a pensar alguna vez de dónde viene eso que tanto te apasiona? ✋ Sé sincero. En medio de la vorágine diaria, de los correos urgentes y las reuniones interminables, rara vez nos detenemos a mirar por el retrovisor para buscar nuestro «kilómetro cero».
Esta tarde, buscando un poco de pausa, me puse a meditar sobre la creatividad. Quería entender de dónde me viene esta vena tecnológica que me ha acompañado toda la vida. Y tirando del hilo de los recuerdos, la mente me llevó de viaje a los años 70.
Aterricé en el momento exacto en el que me regalaron un juego llamado Electro-L.
🔌 El poder de una pila de petaca
Si tienes mi edad, igual lo recuerdas. Para mi fue un juego fascinante con el que podías montar pequeños circuitos eléctricos. Un zumbador, unas cuantas bombillas, unos cables y el corazón del sistema: una mítica pila de petaca de 4,5 V, por supuesto NO incluida en el juego, jajaja.
Aquel juego lo cambió todo. Pasé de jugar a destripar viejos aparatos por casa. Sacaba sus componentes (la mayoría no tenía ni idea de lo que eran) e intentaba entender cómo encajaban las piezas de aquel rompecabezas tecnológico.
Y hoy me he dado cuenta que ese fue el germen. Esa curiosidad por conectar cables y hacer brillar una bombilla fue la chispa que me llevó a titularme en Ingeniería Industrial Eléctrica en el CPS en el 92, y la misma que me trajo hasta mi rol actual dirigiendo equipos de tecnología y sistemas.
🧠 Conectando los puntos (hacia atrás)
Hoy vivimos hiperconectados, infoxicados y obsesionados con la siguiente notificación o el próximo hito profesional. Sin embargo, a veces necesitamos volver a lo analógico, a «tocar» las cosas con las manos para entender los sistemas complejos.
En el fondo, mi pasión por el Visual Thinking nace del mismo sitio que mi pasión por el Electro-L: la necesidad de ver cómo se conectan los elementos, de simplificar lo complejo y de entender el flujo de la información (antes era la electricidad, ahora son las ideas).
Los estoicos nos recuerdan que no podemos controlar el futuro, pero sí podemos conocernos a nosotros mismos entendiendo nuestro pasado. Saber de dónde venimos nos da perspectiva y resiliencia para afrontar el ruido del presente.
🚀 Tu turno
Todos tenemos un «Electro-L» en nuestra historia. Un libro, un mentor, un viaje, un juguete… Un momento exacto en el que el cerebro hizo clic y plantó la semilla de lo que eres hoy.
¿Cuál fue la chispa que encendió tu pasión profesional? ¿Recuerdas ese momento «kilómetro cero»?
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¡Y recuerda, Don’t Give up!












