
El embudo del datos: Por qué no necesitas más KPIs, sino más sabiduría.
En el día a día al frente de la tecnología, los sistemas y la ciberseguridad, la cantidad de logs, alertas y cuadros de mando que cruzamos puede ser absolutamente abrumadora. Nos enfrentamos a una verdadera infoxicación, donde el exceso de números amenaza con paralizar nuestras decisiones. A menudo, caemos en la trampa de creer que entregar un Excel con todos los datos te hace un buen profesional. Pero la realidad es otra: los datos crudos no sirven para liderar.
El verdadero reto no es acumular métricas, sino destilarlas, extraer conclusiones y planes de acción. Para ello, necesitamos aplicar un filtro riguroso, muy alineado con la práctica estoica de separar el ruido externo de aquello que realmente podemos controlar y accionar. Al igual que en la optimización de procesos industriales, donde eliminamos los desperdicios para asegurar el flujo de valor, en la comunicación tecnológica debemos transformar el volumen en significado. Y para ello debemos de pasar por tres pasos fundamentales: categorización, secuenciar por dependencia, y finalmente priorizar.
Aquí es donde el Pensamiento Visual y el modelo DIKW (Data, Information, Knowledge, Wisdom) se dan la mano para crear el embudo de los datos:
1️⃣ Datos (Mucho ruido)
Son los unos y ceros, los logs sueltos, las latencias brutas. No tienen contexto.
2️⃣ Información (Añadimos el contexto)
Agrupamos y categorizamos esos datos. Por ejemplo, encontramos hallazgos del estilo «El servidor web ha tenido 500 picos de latencia hoy».
3️⃣ Conocimiento (Buscamos patrones, ordenamos y secuenciamos)
Visualizamos la tendencia. Por ejemplo: «Los picos ocurren siempre a las 10:00 AM durante el pico de transacciones comerciales». Ordenamos y secuenciamos las tareas de un proceso por dependencia.
4️⃣ Sabiduría (Decidimos la acción principal)
La acción clara. «Necesitamos escalar nuestra infraestructura en la nube dinámicamente antes de las 10:00 AM para no perder ventas». La priorización nos ayuda a determinar la principal acción y ahí es donde debemos poner nuestra focalización de recursos.
