Hoy más que nunca es necesario focalizar nuestra atención para conseguir alcanzar nuestros objetivos y hacerlo con excelencia. Vivimos en un mundo donde el grado de interrupción y dispersión es tan elevado que nos es muy difícil conseguir alcanzar nuestras metas.

Sin duda uno de los principales obstáculos para alcanzar nuestros objetivos es la falta de foco. Seguro que en algún momento todos hemos intentado hacer más ejercicio, leer más, o cualquier otra cosa y aunque al principio comenzamos con muchas ganas, con el paso de los días y las semanas vamos perdiendo impulso. Al final, ese objetivo se pierde y justificamos el incumplimiento por la falta de tiempo, la presión del trabajo o cualquier otra excusa. La realidad es que simplemente perdimos el foco.

Las personas crean su propio éxito al aprender lo necesario y al esforzarse en su practica hasta alcanzar la excelencia

La cuestión es entonces, ¿Cómo podemos mantenernos focalizados?

3 ideas para mantenernos focalizados.

Mantenernos focalizados pasa por llevar a la practica ideas muy sencillas que realmente todos conocemos. Atención, lo gracioso del tema es que generalmente lo aparentemente sencillo es lo más difícil de llevar a la practica. Aquí están las tres ideas:

  1. Saber dónde queremos ir
  2. Hacer unicamente lo necesario
  3. Simplificar 

Seguro que estas ideas te parecen de lo más lógico y seguro que no te resultan extrañas. Un dato más antes de desarrollar cada una de ellas. Se trata de una lista de ideas ordenadas de forma intencionada ya que el orden de los factores en este caso importa y mucho.

Saber dónde queremos ir

Evidente, se trata de tener unos objetivos claros y esto aplica a todos los ámbitos de nuestra vida. En nuestro ámbito profesional cuando no existen objetivos, o cuando estos cambian constantemente el resultado simplemente es el caos. En nuestro ámbito personal ocurre exactamente lo mismo.

En el caso de no marcarnos unos objetivos, simplemente pasaremos por la vida dejándonos llevar y siguiendo los objetivos de otras personas como nuestra esposa, nuestra madre o nuestros amigos. Necesitamos saber que es lo que realmente queremos hacer con nuestra vida y seguir nuestros propios sueños y metas. ¿Cuáles son tus objetivos vitales?

Cuando sepamos dónde queremos ir, ya podremos comenzar a desarrollar nuestras acciones y hacer lo necesario evitando despistarnos.

Hacer unicamente lo necesario

Si hay un recurso que es claramente limitado es el “tiempo”. El tiempo no se puede comprar, ni estirar. Todos disponemos de 24 horas al día y eso no se puede cambiar. Así pues, todo el tiempo que dedicamos a las distracciones o temas irrelevantes es tiempo simplemente perdido que nunca podremos recuperar.

Es cierto, que existen ciertas tareas rutinarias que podemos delegar o simplemente pagar para que otros las realicen por nosotros. Pero lo que queda claro es que tenemos que centrarnos en la realización de las tareas que nos permitan alcanzar los objetivos anteriormente marcados. Saber distinguir entre tareas urgentes e importantes es vital y es necesario que sepamos como clasificarlas en función de nuestros propios objetivos.

Pasa sin pensarlo 2 veces de la planificación a la acción. Tener la intención o querer hacer algo no es nada sin pasar a la acción, por lo tanto inicia el camino dando el primer paso, por muy pequeño que sea te ayudará a vencer la inercia. Planificación sin Acción es pura ilusión.

Simplificar

En muchas ocasiones las rutinas nos llevan a realizar las tareas tal y como siempre las hemos realizado, olvidando o dejando de lado el cambio y la evolución tecnológica en la que nos vemos envueltos.

Recuerdo que no hace demasiado tiempo utilizaba un sistema de planificación completamente manual, esto me implicaba volver a escribir muchos textos de una semana a otra. Durante mucho tiempo mantuve esta practica a pesar de disponer de un iPad, hoy sin embargo utilizo una aplicación en el iPad para realizar mi planificación y he simplificado el proceso.

Simplificar significa eliminar todo aquello que es innecesario. En definitiva consiste en dejar de hacer todo aquello que no aporta valor, consiste en cuestionar nuestras rutinas y en eliminar actividades que son simplemente una perdida de tiempo.

Formas sencillas de simplificar nuestra vida son:

  • Tirar los trastos.
  • Reducir el desorden.
  • Apagar el TV o mejor venderlo.
  • Utilizar una unica tarjeta de crédito.
  • Decir No muchas más veces.

Intenta añadir alguna a la lista, seguro que se te ocurren muchas de ellas. Focalizar la atención.

En resumen

Tan solo tres pasos son necesarios para mantenernos focalizados. Marcar nuestros objetivos, actuar para alcanzarlos evitando las distracciones y simplificar siempre que sea posible nuestra forma de hacer las cosas.

Categoría:
Buenas practicas, Organización, Reflexiones
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