Estamos en fechas próximas a la festividad de Halloween, una noche propicia para ver películas de terror. Un terror comparable al que se sufre todos los días en muchas empresas en relación a la gestión de la comunicación organizacional.

Es cierto que en muchas empresas la comunicación es fluida y se gestiona de una forma eficaz. Sin embargo, todos conocemos casos en los cuales nos movemos entre extremos que no por ser diametralmente opuestos dejan de ser tremendamente peligrosos para la salud de nuestras organizaciones.

Hipercomunicación vs Incominicación

Me estoy refiriendo a la Hipercomunicación y a la Incomunicación. Realmente autenticas películas de terror.

Hipercomunicación

Lo único que el hombre debiera tener en exceso, es la humildad. Así pues, me temo que un exceso de comunicación no puede ser bueno. Por lo general en las organizaciones, nuestros gerentes o directores suelen confundir la buena comunicación con el exceso de reuniones. En casos extremos, existen gerentes que abusan de este recurso y consiguen destruir la productividad de sus equipos de colaboradores. No estoy diciendo que las reuniones en si mismas sean malas, lo malo como decía antes es el abuso y el mal uso de las mismas.

Además, los gerentes que abusan de las reuniones acompañan para empeorar la situación de algunos de los siguientes ingredientes:

  • No planifican adecuadamente su realización y generalmente las convocan cuando se les ocurre sin contar con su equipo.
  • No son capaces de marcar un límite temporal y se pierde literalmente el tiempo.
  • Convocan a demasiadas personas, aunque generalmente suelen olvidar alguna de las personas claves.
  • No preparan un guión y no informan convenientemente de los objetivos.
  • Transforman la reunión en un interminable monólogo.
  • Tras la reunión no se dejan claras las acciones a realizar, ni los responsables de las mismas.

A todo esto, tenemos que añadir la caída en la productividad que supone para la organización todo este tiempo invertido en reuniones poco o nada productivas.  Por ejemplo, una reunión de 1 hora con 6 personas en la que no se toma ninguna decisión no es una hora perdida, son 6 horas perdidas en la productividad de la organización.

Lo peor de toda esta situación es que por lo general este tipo de gerentes piensan que lo están haciendo bien, que hacen participar a la gente de las decisiones y que dirigen con unas grandes dosis de liderazgo. El problema de este tipo de jefes es que jerárquicamente son muy bien considerados por sus superiores y esto produce un enquistamiento de la situación.

Os dejo un enlace a un interesante video TED de octubre de 2010 de Jason Fried ¿Por qué no se trabaja en el trabajo?. Aunque ya tiene unos años creo que tiene total validez y en el nos explica entre otras cosas el problema del exceso de reuniones.

 

Incomunicación

En el otro extremo nos encontramos con los gerentes que no creen en la comunicación o que simplemente no le dan ninguna importancia. Son el tipo de gerente que nunca tiene nada que transmitir a su equipo salvo que se produzca una emergencia, en cuyo caso saltan las alarmas. El problema en este caso está en el aislamiento que se produce del equipo que dirige con respecto al resto de la organización, sobretodo si existe una jerarquía muy marcada.

Aunque aparentemente los colaboradores tienen la libertad de realizar las tareas según su criterio y no son prácticamente interrumpidos el jefe, el problema en este caso está en la descoordinación y la desalineación con respecto a los objetivos de la organización. Con este tipo de gerentes tarde o temprano nos encontraremos con los siguientes problemas:

  • Descoordinación entre los diferentes colaboradores.
  • Falta de alineación con los objetivos de la organización. Dado que nadie nos ha contado cuales son los objetivos que tenemos que seguir o alcanzar.
  • Creación de silos de información y reinos de taifas.
  • Desmotivación del equipo.
  • Duplicidad de tareas.

En resumen, aunque pueda parecer que la productividad individual de cada uno de los colaboradores es superior, incurrimos en una perdida brutal de productividad del equipo en su conjunto que aparecerá inesperadamente en cualquier momento a causa de la descoordinación.

 

La buena comunicación existe

Por suerte existen muy buenos gerentes que son capaces de motivar a sus equipos y de hacerlos crecer. Las características de estos directivos son muchas pero por resumir yo me quedaría con las siguientes:

  • Tienen valores personales: Amabilidad, justicia, honradez, Actitud de servicio, etc.
  • Saben asignar de forma clara las responsabilidades a las personas adecuadas.
  • Delegan la autoridad a los responsables de las tareas.
  • Consiguen los recursos necesarios para sus colaboradores.
  • Lideran a su equipo con una comunicación eficaz, evitando las interrupciones.

 

En resumen

Los malos gerentes generalmente se mueven entre los dos extremos de la mala comunicación:

  • Hipercomunicación: Alto nivel de Ruido en la comunicación, interrupciones y baja productividad.
  • Incomunicación: Descoordinación, desalineación, desmotivación y  baja productividad del equipo.

Los buenos gerentes lideran:

La comunicación positiva es la verdadera tarea del Liderazgo.

Categoría:
Buenas practicas, Organización, Reflexiones
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