Un “sesgo” simbólicamente es una desviación o inclinación en un determinado sentido. Si lo calificamos de “cognitivo” indicamos que está relacionado con el conocimiento. Así pues, un “sesgo cognitivoes el efecto de desviar la interpretación de una situación o experiencia, distorsionándola e interpretándola de forma errónea. La cuestión es que estos sesgos afectan a nuestra actividad habitual y muy directamente a nuestra capacidad en la toma de decisiones, en ocasiones de forma muy negativa.

Sesgo Cognitivo: Aversión a la pérdida

Existen multitud de “sesgos cognitivos” y a lo largo de un conjunto de post me gustaría ir comentando algunos de ellos. Mi objetivo es que seamos conscientes de su existencia, y tratar de proponer alguna alternativa para reducir su impacto. Me gustaría comenzar con el sesgo que se denomina “Aversión a la pérdida”

Aversión a la pérdida

Definirlo es sencillo, lo que viene a decir es que cuando somos propietarios de algo, lo valoramos mucho más que antes de poseerlo. Es decir, el simple efecto de la posesión de algo, sentido de pertenencia, multiplica su valor. Además, esta aversión no se refleja únicamente con objetos, la pérdida puede ser material, afectiva, sentimiento de orgullo, etc.

Este sesgo en definitiva nos mantiene atados al pasado , a las posesiones y a los actuales vínculos afectivos, bloqueando nuestra capacidad de evolución y cerrándonos las puertas de la innovación. La razón es que siempre daremos mucho más valor a todo lo que actualmente sea nuestro, frente a otras posibles opciones.

Trasladando este sesgo al entorno tecnológico las siguientes situaciones son ejemplos del mismo:

  • Ver un desarrollo de software mucho mejor de lo que es si lo hemos desarrollado nosotros. Todo desarrollador se ha sentido alguna vez orgulloso de su código, y esto puede implicar una sobrevaloración del mismo, una barrera hacia mejoras que nos puedan indicar otros desarrolladores.
  • Valorar más un lenguaje de programación o herramienta por ser la herramienta que nosotros utilizamos.

¿Cómo evitar estas situaciones?

Sobrevaloración de nuestro código

La sobrevaloración de nuestro código podría evitarse con las siguientes técnicas:

  • Programación por parejas (Pair Programming): Requiere de la participación de dos desarrolladores para la realización de un trabajo. Mejora el código, la propiedad del mismo pasa a ser colectiva y por lo tanto pierde fuerza la aversión a la pérdida.
  • Refactorización (Refactoring): La refactorización consiste en optimizar y limpiar el código. Cuando de forma habitual son otros desarrolladores del equipo los encargados de refactorizar nuestro código podemos reducir el sentimiento de pertenencia sobre el código desarrollado.

Sobrevaloración de las herramientas

La sobrevaloración de las herramientas es otro problema, también relacionado con la comodidad. Es evidente que en un ámbito de innovación constante tenemos que permanecer en alerta. Necesitamos estar constantemente buscando nuevas formas de trabajo y nuevas herramientas.

Encontrar información no es el problema, en todo caso podemos tener un problema de curación de contenidos. Por tanto, buscar en foros, en blogs y en la web en general y asistir eventos y conferencias es una obligación para no quedarnos anclados en el pasado.

Necesitamos abrir nuestras mentes, y ver que es lo que están haciendo otras empresas, y probar las nuevas tendencias del mercado.

Humildad

Al margen de cualquier consideración anterior, en mi opinión, la clave está en la humildad.

Sin duda el valor de la humildad es fundamental para estar siempre abiertos a nuevas alternativas, a la innovación, al desarrollo de nuevas competencias y al compromiso con el aprendizaje continuo.

Siendo humildes la aversión a la pérdida desaparece y somos capaces de valorar en su justa medida las nuevas opciones.

Por desgracia, en España la humildad no es un valor que se refuerce en gran medida en las empresas. Una de las razones es la excesiva estructura jerárquica, que obliga a los directivos a mantener su estatus a costa de la negación del fallo y del más absoluto desprecio por el aprendizaje continuo. Esto les garantiza seguir ascendiendo en la estructura de la organización, en ocasiones a un coste demasiado elevado (Principio de Peter).

Sin duda frases como “el jefe siempre tiene la razón”, “donde manda patrón no manda marinero” son claras muestras de la falta de humildad de las jerarquías, por desgracia, asumida por la organización en su conjunto.

En Resumen

Sé HUMILDE para admitir tus errores, inteligente para aprender de ellos y maduro para corregirlos.

 

Categoría:
Marca Personal

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